Fertilidad y Embarazo

Cómo conseguí quedarme embarazada teniendo el Síndrome de Ovarios Poliquisticos

Estoy muy feliz de tener a mi mini. Y tengo que decir que, a pesar de lo que puede parecer desde fuera, he luchado para quedarme embarazada. Puede parecer que me ha sido fácil (he tardado un poco menos de un año buscando “activamente” el embarazo), pero realmente no ha sido así. Te voy a contar porque y qué he hecho, tal vez pueda ayudar a otras mujeres cómo yo a quedarse embarazada a pesar del Sindrome de Ovarios Poliquisticos (SOP)

Etapa 1 : “Te va a costar quedarte embarazada” y “Tú, no ovulas”

Cuando decidimos con mi marido que queríamos quedarnos embarazados, le dije “voy a pedir cita al ginecologo porque siempre me han dicho que me iba a costar”.  Ya llevaba más de 6 meses sin metodo anticonceptivo, pero nada. Y es que, desde que empece a menstruar, tuve ciclos muy irregulares, meses sin tener menstruación, acné y hormonas “desajustadas” me decían. Pedí cita entonces a ginecología y después de la ecografia, me dijo “tú, no ovulas”. Es decir, que mis probabilidades de quedarme embarazada eran escasas. Empecé a apuntar mis “ciclos”. Los meses iban pasando y mis ciclos seguían a su ritmo de 50/60 o más días. Conforme iban pasando los meses, me empecé a preocupar más. Volví a pedir cita en ginecologia, que me decía que tenía muchos foliculos, pero que ninguno maduraba para llegar a formar un ovulo. Un día empecé a manchar y decidimos ir a urgencias en un hospital privado, dónde me atendió un ginecologo que me pareció mucho mejor que el que tenía.

Pedí cita con él. Me dijó basicamente lo mismo y que tendría que hacer pruebas de ovulación para ver cuando era fértil para tener relaciones. Allí pasamos a la etapa 2.

Etapa 2 : Pruebas de ovulación y temperaturas

Después de la visita con este ginecólogo, me metí en Internet para comprar las famosas pruebas de ovulación. Encontré unas tiras en Amazon relativamente baratas (aquí el enlace por si te interesan estas pruebas). Ya había empezado a apuntar mis ciclos más o menos, así que me puse a hacer las pruebas de ovulación a partir del día 14. Y que queréis que os diga… Pegaba mis tiras en un papel, las hacía tres veces al día, para ver si cambiaba el color, y no sé, el color no cambiaba, además, me agobiaba mucho hacer la prueba y pensar que sí había ovulado o no…

En fin, que ni usé todas las pruebas que había comprado. Con esto te digo todo. Abandoné después de un ciclo, diciendo a mi marido que ya se verá.

Hablando con mi madre (que es medico) me dijo que estaría bien que tome la temperatura. Así que empecé a investigar, descargué una aplicación de seguimiento de temperatura, y empecé a tomarla justo antes de salir de la cama, todos los días. Os podría parecer más trabajo y más complicado que los tests de ovulación, pero en mi caso, me ha resultado muy fácil : había entrado en mi rutina, cómo el cepillarme los dientes.

Con la temperatura, veía que efectivamente no ovulaba, porque la temperatura seguía absolutamente igual durante todo el ciclo.

Etapa 3 : Contacto con la asociación del Síndrome de Ovarios Poliquisticos

Los meses pasaban y yo seguía sin ciclos, sin ovulación, sin nada. Es cuando, buscando por Internet, conocí a la asociación española del síndrome de ovarios poliquisticos. Tienen en concreto un grupo de Facebook con mujeres que tienen el mismo síndrome y que, sinceramente, ha sido mi salvación (Aquí te dejo el enlace del grupo por si te quieres apuntar). Hay ginecólogos recomendados por toda España, aunque faltan ginecólogos Reus.

Hablando con otras mujeres, me informaron de qué el Sindrome de Ovarios Poliquisticos o SOP es un desajuste hormonal y que puede estar relacionado con una resistencia a la insulina. Para regular las hormonas, se recomienda una dieta de bajo indice glucémico y deporte. Pensé que igualmente no me vendría mal, así que empecé a hacer esta dieta. Adicionalmente, empecé a tomar Inositol junto con la Melatonina. En efecto, algunos estudios muestran que el Inositol pueden ayudar en caso de ovarios poliquisticos, porque mejoran la resistencia a la insulina (aquí uno de los estudios). La melatonina es menos evidente, pero vi un estudio que decía que mejoraba la fertilidad a partir de 30 años, y cómo no solía dormir muy bien, me ayudaba igualmente a dormir.

Después de uno a dos meses tomando estos suplementos, ¡por fin empecé a ver dos fases en mis curvas de temperatura! Estaba super contenta 🙂

Mientras tanto, pedí cita a una endocrinóloga y a otra ginecóloga familiarizada con este síndrome.

La ginecóloga me dijo que tenía el síndrome de ovarios poliquisticos (sorpresón) y me mandó progesterona a tomar en la segunda parte del ciclo.

La endocrinóloga me hizo un análisis endocrino completo, y efectivamente tenía resistencia a la insulina. Me recetó una medicación para empezar al mes siguiente.

Etapa 4 : Aborto Bioquimico

Un poquito antes de empezar con todas las nuevas citas, me sentía un poco rara. No quería pensar que había funcionado, pero cómo no me venía la regla y tenía la temperatura alta más de 14 días dije a mi marido que iba a hacer una prueba de embarazo. Y … ¡salió positiva! Flojita, pero salió positiva. No me lo podía creer, ¡estaba tan contenta! Llamé a mi madre para contárselo, y vimos a mis suegros también para contárselo. Tenía cita unos días más tarde para una ginecóloga que ví antes de cambiar a la definitiva, así que se lo dije. Antes de ir, decidí hacer otra prueba y la raya me salió más flojita. Me olía algo malo.. Además, los pechos que se me habían hinchado unos días atrás de repente se deshincharon totalmente.

En fin, fui a la cita, me hicieron la prueba de sangre y esperé para tener los resultados (tenía cita en el privado, que me permitía ir tan rápido). Y tenía los HCg positivos pero demasiado bajos para tener un embarazo. En resumen, que había fecundación pero que en seguida se paró. La ginecologa me lo explicó y me dijó que en unos días me iba a venir la regla, y que podía volver a intentarlo cuando quisiera. Que son cosas que pasan. Durante la consulta, me aguanté, pero al llegar al coche, me puse a llorar como una magdalena.

Mi primer “embarazo” y ya lo había perdido. Estaba tan triste.

Por la noche, cuando llegó mi marido, le dije que quería dejar todo esto del embarazo. Que ya se verá, que eramos jóvenes todavía y que teníamos tiempo. Quería olvidarme del tema. Y si tardábamos mucho, ya veremos, a lo mejor necesitaremos la reproducción asistida, que a día de hoy, hay muchas opciones.

Etapa 5 : Bebe (semi) Arco Iris

Así que volvimos a nuestras rutinas. Trabajo-casa-amigos-familia. Pero la verdad es que pasé unos días muy tristona, necesitaba estos días para superar lo que había pasado. Sabía que no era un aborto “de verdad”, pero la idea de qué había tenido vida en mí y que se había ido me ponía muy triste.

Efectivamente, unos días más tarde, empecé durante la noche a tener unos dolores de tripa muy muy fuertes durante la noche. Fui al baño y allí empecé a sangrar como nunca había sangrado para una regla. Y no sé si era verdad, pero ví un pequeño punto gris. Pensé que era el embrión. Me puse a llorar, mi marido vino y me tranquilizo. Santa paciencia tiene, el pobre.

Pero es lo que tocaba, olvidar y volver a empezar. Trabajé mucho para olvidarme, empecé nuevos proyectos y reservamos nuestras vacaciones. De todas formas, visto lo visto, no iba a estar embarazada verdad?

La rutina, la rutina me daba esta confianza, esta comodidad que necesitaba en este momento. Fuimos con mi marido y nuestras familias de viaje en semana santa. Otra vez me sentía un poco rara, pero no quería pensar que tal vez… Bueno, por si acaso, no bebí alcohol en el viaje (o fingí beber alcohol 😉 ). Se lo conté a mi marido, que tenía retraso, pero como había dejado de tomar la temperatura, no sabía muy bien. Le dije que a la vuelta, iba a hacer la prueba, tal vez…?

A la vuelta de Semana Santa, hice la prueba. Y salió positiva. Esta vez, muy muy positiva. No sabía que pensar. Estaba contenta, pero muy asustada. ¿Y si iba a pasar lo de la otra vez?

Así que esperé. Y esperé. No pedí citas en ningún sitio. Tenía miedo. Miraba abajo mil veces al día a ver si sangraba.

Al final, me decidí, pedí cita al ginecólogo. Estaba embarazada de 8 semanas. Y esperé. Sobre la semana 10, volvimos y vimos su latido. Mi marido casi lloró.

Yo estaba contenta, contentísima. Pero con mucho miedo. No sabía que estos dos sentimientos no me iban a dejar nunca, que era lo que me toca vivir como madre : alegría y miedo.

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